Crónicas del archivo · C3

«Quien va a Santiago y no al Salvador…»

Oviedo como antesala olvidada del Camino

Algunas madrugadas en Oviedo el agua no cae: flota. La niebla se encarama a las torres de la catedral de San Salvador y las campanas suenan un poco más sordas, como si aún estuvieran despertando. Un peregrino cualquiera —botas con barro viejo, mochila que ya no huele a nueva— sube la pequeña cuesta hacia la plaza.

Sabe que su destino es Santiago. Lo pone en la credencial, lo lleva cosido en la mochila, se lo han preguntado en casa y en el trabajo: «¿Te vas al Camino?». Y, sin embargo, aquí, en esta plaza, un detalle lo detiene: una imagen del Salvador en el interior del templo, una placa en la piedra, unas palabras repetidas en folletos, webs y labios de guías:

«Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y olvida al Señor».

De repente, la idea de empezar en Oviedo deja de ser un capricho para convertirse en una especie de deuda. ¿Qué hay detrás de esa frase? ¿Por qué tanto empeño en entrar aquí antes de seguir hacia el Apóstol?

Vamos por partes.

 

1. Un refrán que viene de lejos

La frase aparece con pequeñas variaciones: «deja al Señor», «olvida al Señor», «visita al siervo»… pero el sentido es siempre el mismo. Es un dicho medieval que subraya la primacía de San Salvador de Oviedo frente al santuario de Santiago: antes de ir al siervo (el Apóstol), pasa a ver al Señor (Cristo) en su catedral.

Según la tradición (hay alguna teoría más), se difundió como una canción popular entre peregrinos franceses y acabó formando parte del repertorio oral de quienes bajaban desde Europa hacia Compostela. Cuando la ruta jacobea se consolida, muchos peregrinos se DESPLAZAN primero a Oviedo, veneran allí al Salvador y sus reliquias y después continúan hacia Galicia.

Por eso, hoy:

  • La web de la catedral presenta el refrán como parte de la tradición viva de los peregrinos que sellan allí su credencial. 
  • Xacopedia —enciclopedia digital jacobea—(En la versión enciclopedia original podéis encontrar la mejor información y datos) lo recoge como verso popular que expresa la relevancia de la Sancta Ovetensis como segundo gran centro de peregrinación de la Península. 
  • Páginas de turismo y asociaciones de amigos del Camino lo utilizan para promocionar el Camino del Salvador (León–Oviedo) y como se le llama ahora, el Camino Primitivo (Oviedo–Santiago). 

La frase, por tanto, no es marketing moderno: condensa siglos de competencia simbólica y diálogo tenso entre dos santuarios.

 

2. ¿Qué tiene de especial la catedral de San Salvador?

Que un refrán ponga a Oviedo casi al nivel de Santiago no es casual.

La catedral de San Salvador —la famosa Sancta Ovetensis— fue, desde muy pronto, un foco de peregrinación en sí misma. Varias cosas la hacen única:

  1. Dedicación al Salvador
    • A diferencia de la catedral compostelana, consagrada al Apóstol, Oviedo está dedicada directamente a Cristo Salvador.
    • De ahí el contraste del refrán: el Señor (Cristo) frente al criado o siervo (Santiago).
  2. La Cámara Santa y las reliquias
    • En la Cámara Santa se guardan desde época altomedieval reliquias procedentes, según la tradición, de Tierra Santa y otros lugares: el Santo Sudario de Oviedo, restos de santos, la Cruz de los Ángeles, la Cruz de la Victoria… 
    • Durante siglos, obtener indulgencias por venerar estas reliquias convirtió Oviedo en un destino de peso equivalente —en términos espirituales— al propio Santiago.
  3. Segundo gran centro de peregrinación
    • Documentos medievales mencionan a peregrinos que «van a Santiago» y a otros que «van a San Salvador de Oviedo», poniendo ambas metas en la misma frase. 
    • Historiadores resumen que la catedral ovetense se consolida como «segundo centro de peregrinación expiatoria y purgatoria» de la Península, recibiendo caminantes de otros caminos, Francés, del Norte ...

Cuando te cuentan todo esto dentro de la catedral, el refrán deja de sonar a exageración y empieza a parecer un recordatorio: no todo empieza —ni acaba— en Compostela.

 

3. Alfonso II, el rey peregrino y el Camino Primitivo

La relación entre Oviedo y Santiago se fija muy pronto en la historia.

A finales del siglo VIII y principios del IX, Alfonso II el Casto gobierna desde Oviedo el joven reino de Asturias. Durante su reinado llega la noticia del hallazgo de una tumba en el bosque de Libredón, en lo que acabaría siendo Compostela. El rey, según las fuentes medievales, decide viajar con su corte desde Oviedo para comprobar el descubrimiento: ese trayecto es lo que hoy llamamos Camino Primitivo. 

Algunos puntos clave:

  • Oviedo era entonces capital del reino, con una corte que imitaba el ceremonial visigodo de Toledo. 
  • Para este rey, consolidar el culto a Santiago significaba también reforzar políticamente el territorio, atraer peregrinos, recursos, caballeros y técnicas desde Europa a través de un camino seguro.
  • Alfonso II  que promovió la construcción de templos en Oviedo para custodiar reliquias de Tierra Santa, reforzando la importancia espiritual de su ciudad. 
  • Se suele decir que fue el primer peregrino Alfonso II, pero realmente, estudiado y confirmado por reputados historiadores y periodistas especializados, los primeros peregrinos ya los había, y se desviaban a Oviedo a visitar su Catedral y Cámara Santa.
    Se supone que de ahí, el interés y viaje de Alfonso II a Santiago a contrastarlo. Que ese viaje sí que es real y documentado.

Siglos después, cuando el refrán dice «Quien va a Santiago y no al Salvador…», está recordando precisamente que el primer trazado histórico del Camino partió de aquí, de esta catedral, y que el rey que lo recorrió llenó Oviedo de símbolos sagrados.

 

4. Camino del Salvador y Camino Primitivo: dos ramales, un mismo fondo

Hoy, esa historia se traduce en rutas muy concretas:

  1. Camino del Salvador (León–Oviedo)
    • Muchos peregrinos que vienen por el Camino Francés se desvían en León para subir a Oviedo, «ver al Salvador» y luego enlazar con el actual "Camino Primitivo". 
    • Es un tramo de alta montaña, con paisajes fuertes y una carga simbólica clara: subir a venerar al Señor antes de ir al Apóstol.
  2. Camino Primitivo (Oviedo–Santiago)
    • Nace literalmente en la plaza de la catedral ovetense, junto a la estatua de Alfonso II, donde una placa marca el inicio de la ruta. 
    • Reproduce el itinerario de aquel primer viaje del rey Alfonso II hacia Compostela. 

Cuando un peregrino moderno sella su credencial en San Salvador, sin darse cuenta está repitiendo un gesto milenario: reconocer a Oviedo como puerta, no solo como desvío pintoresco.

 

5. ¿Por qué sigue teniendo sentido hoy?

Más allá de la devoción personal de cada uno, visitar Oviedo antes de seguir a Compostela tiene varias capas de sentido:

  • Histórico
    Te conecta con el origen del Camino: sin Alfonso II, sin la Sancta Ovetensis, es difícil imaginar la red de calzadas devotas que hoy llamamos “Camino de Santiago”. 
  • Simbólico
    Entrar primero en la catedral del Salvador y después en la del Apóstol es casi una liturgia de jerarquías: del centro (Cristo) al mensajero (Santiago).
  • Estético y patrimonial
    Cámara Santa, naves góticas, capillas, reliquias… Oviedo es un compendio de arte prerrománico, románico y gótico que no se encuentra en otros puntos del Camino con la misma densidad. 
  • Experiencial
    Empezar en Oviedo, dormir allí, escuchar misa o simplemente sentarse en silencio en la nave central es una forma de poner prólogo al viaje: no solo caminas, entras en una historia que tiene más de mil años.

 

6. Tres preguntas para salir de la catedral

Cuando el peregrino de nuestra escena inicial sale de San Salvador, quizá ya no vea Oviedo como un mero punto en el mapa, sino como una llave que abre lecturas nuevas del Camino.

Puedes dejarle —y dejarte— tres preguntas en el bolsillo:

  1. Si la tradición medieval colocaba a Oviedo casi al mismo nivel que Santiago, ¿qué hemos perdido al olvidar ese equilibrio?
  2. Si hoy se revalorizan rutas como el Camino del Salvador o el llamado Primitivo, ¿es solo por sus paisajes… o porque una parte de nosotros busca volver al origen?
  3. Y, sobre todo: ¿en qué otros lugares del Camino estamos viendo solo al «criado» y olvidando al «Señor»… sea quien sea ese Señor para cada uno?

Entre la niebla y las torres, la vieja frase sigue ahí, susurrando al oído de quien quiera escucharla:

«Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y olvida al Señor».

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