Diccionario del peregrino inquieto · D23
Qué es una COFRADÍA ?
... y qué hacen las de Santiago
RESPUESTA RÁPIDA
Una cofradía es una asociación de fieles que se organiza en torno a una devoción y unos fines religiosos compartidos. En el ámbito jacobeo, las cofradías de Santiago reúnen tradicionalmente a clérigos y laicos, hombres y mujeres, para fomentar el culto al Apóstol, promover la peregrinación a Compostela y ayudar a los peregrinos.
Pero históricamente hicieron bastante más que organizar actos religiosos. Algunas sostuvieron hospitales, atendieron a pobres y caminantes, facilitaron alojamiento, repararon caminos o puentes y mantuvieron vivo el culto a Santiago muy lejos de Galicia.
Hoy las cofradías del Apóstol continúan desarrollando labores de peregrinación, acogida, formación, difusión cultural y religiosa y conservación del patrimonio jacobeo. Muchas están vinculadas, además, a la Archicofradía Universal del Apóstol Santiago, con sede en Compostela.
Dicho de manera sencilla: una cofradía jacobea no reúne solamente a quienes veneran a Santiago. También intenta que haya alguien ocupándose del peregrino antes, durante y después del Camino.

LO IMPORTANTE EN 60 SEGUNDOS
- Una cofradía es una asociación de fieles organizada en torno a una devoción y unos fines religiosos comunes.
- Las cofradías dedicadas a Santiago están documentadas desde la Edad Media.
- En 1174 ya aparece una cofradía de Santiago en Estella formada por setenta cofrades.
- Algunas cofradías medievales sostenían hospitales, repartían ayuda a peregrinos y contribuían al mantenimiento de caminos y puentes.
- También existieron importantes cofradías jacobeas en Francia, Flandes, Alemania, Inglaterra e Italia.
- La actual Archicofradía Universal del Apóstol Santiago hunde sus raíces en la cofradía vinculada en 1499 al Hospital de Peregrinos de los Reyes Católicos.
- En el siglo XX recibió rango de Archicofradía, lo que le permite agregar otras cofradías del Apóstol con fines compatibles.
- Sus funciones actuales incluyen fomentar la peregrinación, promover el culto a Santiago, favorecer la acogida del peregrino, colaborar con la Catedral y contribuir a proteger el patrimonio jacobeo.
- Las cofradías agregadas ayudan además a mantener viva la experiencia de la peregrinación cuando el peregrino vuelve a su lugar de origen.
- Y no: una cofradía no es simplemente una asociación de aficionados al Camino con una insignia más solemne.
DEFINICIÓN CORTA
Cofradía: asociación de fieles, reconocida dentro del ámbito eclesial, cuyos miembros se unen para desarrollar unos fines religiosos comunes, normalmente relacionados con una determinada advocación, devoción, culto u obra de carácter asistencial.
Cofradía de Santiago: cofradía especialmente vinculada al apóstol Santiago, a su culto y a la peregrinación a Compostela.
Archicofradía: cofradía que ha recibido una dignidad especial y que puede, de acuerdo con sus normas y concesiones eclesiásticas, agregar otras cofradías semejantes.
Y aquí aparece una primera precisión importante: cuando hablamos de «cofradías de Santiago» no estamos hablando únicamente de cofradías situadas físicamente en Santiago de Compostela. Las hubo —y las hay— por medio mundo.
1. MUCHO MÁS QUE UNA PROCESIÓN
La palabra cofradía puede llevarnos hoy bastante rápido a una imagen concreta: hábitos, insignias, procesiones, fiestas patronales y una junta directiva organizando cosas.
Y todo eso puede formar parte de una cofradía.
Pero quedarse ahí, especialmente cuando hablamos del mundo jacobeo, es quedarse bastante corto.
Durante siglos una cofradía fue también una forma de organizar la ayuda, mantener una devoción, crear comunidad y conseguir que determinadas obligaciones no dependieran únicamente de la buena voluntad individual.
El principio es bastante sencillo: una persona puede ayudar a un peregrino; un grupo organizado puede mantener un hospital, reunir dinero, pagar una reparación, atender a los necesitados, celebrar sufragios por sus miembros fallecidos, conservar un templo o preparar una peregrinación cada año. Y, además, puede conseguir que la experiencia no desaparezca cuando cada uno vuelve a su casa.
En otras palabras, una cofradía convierte una devoción compartida en estructura.
Y el Camino necesitó mucha estructura.
2. LAS COFRADÍAS JACOBEAS NO NACIERON AYER
Las cofradías dedicadas a Santiago tienen una historia medieval muy amplia, aunque conviene ser prudente a la hora de buscar una única «primera cofradía jacobea» como si alguien hubiese levantado acta del momento exacto en que nació la idea.
Tenemos testimonios tempranos muy interesantes. En 1174, por ejemplo, el obispo de Pamplona Pedro de París entregó la iglesia de Santa María del Puy a una cofradía de Santiago existente en Estella. Y no hablamos de cuatro amigos que habían quedado para cenar después del Camino: la documentación menciona setenta cofrades.
La cifra sirve para entender que ya en el siglo XII existían estructuras organizadas en torno a Santiago y a la peregrinación.
A partir de ahí encontramos ejemplos por distintos territorios europeos. A finales del siglo XIII se creó en París una importante cofradía de peregrinos de Santiago que llegó a reunir incluso a miembros de la realeza francesa.
Aquella hermandad levantó una iglesia dedicada al Apóstol y mantuvo un hospital en el que se atendía a peregrinos y pobres.
Y ese detalle importa, porque nos recuerda que muchas cofradías no se limitaban a mantener una devoción simbólica. La convertían en cama, comida y asistencia.
3. CUANDO LA DEVOCIÓN TAMBIÉN ARREGLABA PUENTES
Uno de los ejemplos más reveladores aparece en Rionegro del Puente, en Zamora.
La antigua hermandad de Nuestra Señora de la Carballeda, también conocida como Cofradía de los Falifos, desarrolló labores de asistencia a peregrinos y quedó vinculada históricamente al mantenimiento de caminos y puentes en una zona complicada para los viajeros.
La idea es magnífica para entender qué podía significar una cofradía medieval.
No bastaba con rezar por el peregrino. A veces había que conseguir, literalmente, que no se cayese al río. Y para eso hacen falta dinero, organización y alguien que se haga responsable.
Las cofradías formaron así parte de esa gigantesca red humana que hizo posible la peregrinación medieval. Una red mucho menos visible que las catedrales, pero imprescindible.
Porque un Camino puede tener una meta maravillosa, pero si entre tu casa y esa meta no hay puentes, hospitales, ayuda y cierta seguridad, la experiencia espiritual puede terminar bastante antes de lo previsto.
4. EL PEREGRINO VOLVÍA A CASA, PERO SANTIAGO VIAJABA CON ÉL
Hay otro aspecto especialmente interesante.
Las cofradías ayudaron a extender el culto a Santiago fuera de Compostela.
El mecanismo es fácil de entender. Un peregrino viajaba hasta Galicia, regresaba a su ciudad y no necesariamente guardaba la experiencia en un cajón junto a la vieira. Podía reunirse con otros peregrinos, celebrar la festividad del Apóstol, ayudar a quienes preparaban el mismo viaje, promover una iglesia o un altar dedicado a Santiago, organizar hospitalidad y mantener una memoria común.
Así fueron apareciendo cofradías jacobeas en Francia, Italia, Flandes, territorios germánicos, Inglaterra y otros lugares europeos.
En algunos casos sus miembros debían haber peregrinado previamente a Compostela. En otros, la relación se articulaba más en torno al culto al Apóstol y de la ayuda a los peregrinos.
Pero el resultado era parecido: el Camino dejaba de existir solo sobre el Camino. Seguía funcionando cuando el peregrino regresaba a casa.
Y probablemente esa sea una de las funciones históricas más interesantes de estas hermandades: convertir una peregrinación individual en una memoria colectiva.
5. ¿Y QUÉ PASA EN SANTIAGO?
Aquí llegamos a la institución que hoy ocupa el centro de este sistema.
La Archicofradía Universal del Apóstol Santiago.
Su origen se vincula al año 1499 y a la creación del gran Hospital de Peregrinos promovido por los Reyes Católicos en Santiago, el edificio que actualmente conocemos como Hostal dos Reis Católicos.
La bula de Alejandro VI que autorizaba la creación del hospital contemplaba también la formación de una cofradía en la que pudieran participar personas de ambos sexos y de cualquier nación o provincia.
La formulación tiene bastante fuerza porque vuelve a aparecer una idea que atraviesa toda la historia jacobea: gente de cualquier lugar. El peregrino podía venir de muy lejos y la institución que lo atendiese tenía que pensar también de forma bastante amplia.
Aquella Cofradía del Señor Santiago quedó relacionada con el hospital y con la atención a quienes llegaban a Compostela. Muchos siglos después recibiría una dignidad nueva: pasaría a ser Archicofradía.
6. COFRADÍA Y ARCHICOFRADÍA NO SON EXACTAMENTE LO MISMO
La diferencia no consiste simplemente en añadir «archi» delante para que suene más importante.
En el caso compostelano, la antigua Cofradía del Apóstol recibió en el siglo XX la dignidad de Archicofradía Universal. Pío XII le concedió primero el rango ad honorem y posteriormente consolidó esa condición de manera permanente.
Esa dignidad tiene una consecuencia importante: la Archicofradía compostelana puede agregar otras cofradías del Apóstol constituidas legítimamente y con fines compatibles con los suyos. Eso permite crear una red.
Una cofradía de Santiago situada a cientos o miles de kilómetros de Compostela puede mantener su identidad propia y, al mismo tiempo, vincularse con la Archicofradía de la Catedral.
De algún modo reproduce una lógica que el Camino lleva utilizando desde hace siglos: muchos puntos de partida, muchas lenguas, muchas comunidades y una misma meta.
7. ENTONCES, ¿QUÉ HACEN HOY LAS COFRADÍAS DE SANTIAGO?
Aquí conviene separar la imagen histórica de la actividad actual.
Evidentemente, una cofradía del siglo XXI no tiene que reconstruir cada semana un puente medieval ni preparar una sala con cuarenta jergones para peregrinos franceses.
Las necesidades han cambiado, pero el núcleo de sus funciones sigue siendo reconocible.
La primera es fomentar el culto y la devoción al apóstol Santiago. Estamos hablando de asociaciones religiosas, así que este punto no es accesorio ni una decoración histórica añadida después.
La segunda gran función es promover la peregrinación a Compostela, especialmente entendida desde su dimensión cristiana.
Y a partir de aquí aparece todo lo relacionado con el peregrino.
Las cofradías buscan favorecer su acogida y atención a lo largo de los Caminos, ofrecer ayuda para que la peregrinación tenga también una dimensión espiritual, colaborar con la Catedral en la acogida de quienes llegan a Santiago y contribuir a mantener y divulgar el patrimonio religioso y cultural relacionado con las rutas jacobeas.
Es decir, siguen trabajando alrededor de una pregunta muy antigua: ¿qué necesita quien viene caminando hacia Santiago? La respuesta ha cambiado. La pregunta, bastante menos.
8. ACOGER AL PEREGRINO
Esta función merece detenerse un poco.
La hospitalidad es una de las grandes palabras del Camino, pero puede quedarse rápidamente en algo bonito si nadie la convierte en acciones concretas.
Durante la Edad Media significaba mantener hospitales, alimentar a pobres o conseguir un lugar donde dormir.
Hoy puede significar formar hospitaleros, colaborar con centros de acogida, orientar a peregrinos, organizar iniciativas culturales o espirituales, facilitar credenciales, apoyar albergues o participar en estructuras de atención a quienes están caminando.
No todas las cofradías hacen exactamente lo mismo ni cuentan con los mismos recursos. Pero la hospitalidad sigue ocupando un lugar central en la manera en que muchas de ellas entienden su función, y eso enlaza directamente con su historia.
Las formas cambian. La idea permanece: si promovemos que alguien peregrine a Santiago, conviene que después no lo dejemos completamente solo cuando se pone a caminar.
9. COLABORAR CON LA CATEDRAL
La Archicofradía Universal tiene además una relación directa con la Catedral de Santiago.
Entre sus fines está colaborar en la atención espiritual, cultual, cultural y material de los peregrinos que llegan a Compostela, con una importancia especial durante los años santos, cuando la presión sobre la ciudad y sobre la propia Catedral aumenta considerablemente.
Eso se traduce en actividades muy diversas: celebraciones religiosas, encuentros, formación, propuestas culturales, iniciativas destinadas a peregrinos, colaboración con estructuras de acogida y difusión de la historia y la espiritualidad jacobeas.
No estamos, por tanto, ante una institución que simplemente custodia un nombre histórico. Sigue intentando cumplir una función en torno a la llegada del peregrino. Porque el Camino necesita gente que salga, sí. Pero también gente que reciba.
10. CONSERVAR EL PATRIMONIO DEL CAMINO
Entre los fines de las cofradías jacobeas aparece también la conservación y promoción del patrimonio religioso y cultural relacionado con Santiago y sus Caminos.
Y aquí la palabra patrimonio debe entenderse en un sentido bastante amplio. No hablamos únicamente de conservar grandes iglesias.
El patrimonio jacobeo también está formado por pequeñas capillas, imágenes, archivos, tradiciones, documentos, hospitales históricos, puentes, fiestas, relatos, objetos de peregrinación y costumbres que explican cómo funcionó el Camino durante siglos.
Una cofradía puede contribuir a mantener ese patrimonio simplemente consiguiendo que siga teniendo sentido para una comunidad. Los edificios pueden restaurarse; lo más difícil es conservar la memoria de para qué estaban allí.
11. LO QUE OCURRE DESPUÉS DEL CAMINO
Esta es quizá una de las funciones menos visibles y, al mismo tiempo, más interesantes.
La peregrinación termina y el peregrino vuelve a casa. Guarda el bordón, lava la ropa, descubre arena en un bolsillo donde juraría que nunca hubo playa y el Camino empieza lentamente a convertirse en recuerdo.
Las cofradías permiten que esa experiencia no termine necesariamente ahí.
Las cofradías locales y aquellas agregadas a la Archicofradía pueden mantener viva la dimensión espiritual y comunitaria de la peregrinación en los lugares de origen.
Organizan encuentros, peregrinaciones, celebraciones, conferencias, actividades culturales y religiosas, y ayudan a quienes están preparando su propio Camino.
De algún modo cierran el círculo.
Durante siglos los peregrinos llevaron Santiago de vuelta a sus ciudades.
Las cofradías institucionalizaron parte de ese regreso.
12. NO TODA ASOCIACIÓN DEL CAMINO ES UNA COFRADÍA
Aquí conviene hacer una distinción importante.
Hoy existen asociaciones de amigos del Camino, federaciones, colectivos culturales, grupos de voluntarios, entidades turísticas, asociaciones patrimoniales y organizaciones dedicadas a señalizar, investigar o promocionar distintas rutas.
Todo eso forma parte del ecosistema contemporáneo del Camino.
Pero no todo es una cofradía.
Una cofradía tiene naturaleza religiosa y se organiza dentro del marco eclesial correspondiente. Sus estatutos y sus fines incluyen explícitamente dimensiones relacionadas con la fe, el culto, la devoción y la peregrinación religiosa.
Una asociación jacobea puede desarrollar una labor extraordinaria sin tener ninguna de esas características.
Son cosas diferentes. A veces colaboran y muchas veces comparten objetivos, pero conviene no usar las palabras como si fueran intercambiables. Porque precisamente estamos en un diccionario. Alguna obligación teníamos que poner.
13. ¿HAY QUE HABER HECHO EL CAMINO PARA SER COFRADE?
Históricamente encontramos cofradías en las que haber peregrinado a Compostela podía formar parte de las condiciones de pertenencia.
Pero no puede trasladarse esa regla de manera automática a todas las cofradías ni a la actualidad.
En la Archicofradía Universal, por ejemplo, pueden formar parte fieles que cumplan las condiciones establecidas en sus estatutos y sean admitidos de acuerdo con sus normas.
La peregrinación forma parte central de la identidad de la institución.
Pero ser cofrade no equivale simplemente a presentar una Compostela y pedir la medalla correspondiente.
La pertenencia supone adherirse a unos fines religiosos y participar, de una u otra forma, en la vida de la hermandad.
14.¿POR QUÉ HAY COFRADÍAS DE SANTIAGO POR TODO EL MUNDO?
Porque el Camino funciona en dos direcciones. Una es evidente: personas de muchos lugares caminan hacia Compostela. La otra suele verse menos: esas personas vuelven, y con ellas viajan símbolos, devociones, historias y vínculos con Santiago.
Durante siglos esa dinámica ayudó a extender el culto al Apóstol por Europa y más tarde por otros continentes.
Hoy la Archicofradía mantiene relación con cofradías situadas en numerosos países, y la propia Catedral continúa recibiendo cofrades de procedencias muy diferentes.
No es una anomalía moderna, sino casi la consecuencia natural de una peregrinación internacional.
Si Santiago recibe al mundo, tarde o temprano el mundo acaba montando pequeñas sucursales emocionales de Santiago.
Algunas se llaman cofradías.
15. LO QUE REALMENTE EXPLICA ESTA PALABRA
Cofradía parece una palabra religiosa. Y lo es. Pero dentro de la historia del Camino explica bastante más: organización, hospitalidad, redes de ayuda, memoria, identidad compartida y la capacidad de convertir una experiencia individual en una institución que puede sobrevivir a quien la fundó.
El peregrino medieval caminaba solo o acompañado, llegaba a Santiago y regresaba a su lugar de origen.
La cofradía permitía que parte de aquella peregrinación continuase funcionando cuando él ya había dejado de caminar.
Por eso aparecen hospitales de peregrinos vinculados a cofradías, encontramos iglesias dedicadas a Santiago fuera de España, se celebraban misas por los cofrades fallecidos y algunas hermandades reparaban caminos. Y por eso, siglos después, siguen existiendo cofradías del Apóstol repartidas por numerosos países.
La peregrinación mueve personas. Las cofradías consiguieron que también moviese instituciones.
COFRADÍA / ARCHICOFRADÍA / ASOCIACIÓN JACOBEA
Cofradía
Asociación religiosa de fieles organizada en torno a determinados fines de culto, devoción, caridad o vida cristiana.
Cofradía de Santiago
Cofradía vinculada específicamente al apóstol Santiago, su culto y, habitualmente, la peregrinación a Compostela.
Archicofradía Universal del Apóstol Santiago
Institución con sede en Santiago de Compostela, heredera de la antigua cofradía vinculada al Hospital de Peregrinos de finales del siglo XV, que puede agregar otras cofradías del Apóstol con fines compatibles.
Asociación jacobea
Entidad relacionada con el Camino que puede tener fines culturales, patrimoniales, de investigación, señalización, acogida o promoción, sin que necesariamente tenga carácter religioso.
No son sinónimos.
Aunque todos puedan acabar hablando de flechas amarillas en la misma mesa.
PREGUNTAS RÁPIDAS
¿Cuándo aparecen las primeras cofradías de Santiago?
Hay testimonios medievales tempranos. En 1174 está documentada en Estella una cofradía de Santiago formada por setenta cofrades, y posteriormente encontramos instituciones similares en distintos territorios europeos.
¿Solo existían en España?
No. Hubo cofradías jacobeas en Francia, Italia, Flandes, territorios germánicos, Inglaterra y otros lugares. La peregrinación difundió el culto a Santiago mucho más allá de la Península.
¿Qué hacían antiguamente?
Dependía de cada cofradía, pero podían promover el culto, organizar peregrinaciones, mantener hospitales, ayudar a pobres y peregrinos, celebrar actos religiosos y colaborar incluso con infraestructuras necesarias para el Camino.
¿Qué hacen hoy?
Entre sus funciones actuales están promover la peregrinación y el culto al Apóstol, favorecer la acogida del peregrino, desarrollar actividades religiosas y culturales, colaborar con la Catedral y contribuir a conservar el patrimonio jacobeo.
¿Qué es la Archicofradía Universal del Apóstol Santiago?
Es la institución compostelana que hunde sus raíces en la cofradía vinculada desde 1499 al Hospital de Peregrinos de los Reyes Católicos. En el siglo XX adquirió rango de Archicofradía Universal.
¿Qué significa que una cofradía esté «agregada» a la Archicofradía?
Que mantiene su propia existencia pero se vincula formalmente a la Archicofradía Universal del Apóstol Santiago, siempre que sus fines y estatutos sean compatibles con los establecidos por esta.
¿Una asociación de Amigos del Camino es una cofradía?
No necesariamente. Una asociación jacobea puede tener fines culturales, patrimoniales o asistenciales sin naturaleza religiosa. Una cofradía es una asociación de fieles constituida dentro del ámbito eclesial.
¿Hay que ser sacerdote para pertenecer a una?
No. Precisamente una de las características históricas de las cofradías jacobeas es reunir a clérigos y laicos, hombres y mujeres.
¿Las cofradías siguen teniendo sentido en el Camino actual?
Siguen cumpliendo funciones de culto, acogida, acompañamiento, difusión, mantenimiento de vínculos entre peregrinos y conservación de la memoria jacobea. Las herramientas son modernas. La idea de organizarse para recibir y acompañar al peregrino tiene bastantes siglos.
RESUMEN:
Una cofradía de Santiago es una asociación religiosa formada por personas que comparten la devoción al Apóstol y trabajan para mantener su culto, promover la peregrinación y ayudar a quienes caminan hacia Compostela.
Las encontramos ya documentadas en plena Edad Media y, con el crecimiento de la peregrinación, aparecieron en numerosos territorios europeos. Algunas levantaron iglesias y hospitales; otras asistieron a pobres y peregrinos, organizaron celebraciones, mantuvieron vivo el recuerdo del Camino o colaboraron incluso en la conservación de infraestructuras necesarias para viajar.
En Santiago, la actual Archicofradía Universal del Apóstol hunde sus raíces en la cofradía vinculada desde 1499 al Hospital de Peregrinos de los Reyes Católicos. Hoy articula una red internacional de cofradías que comparten fines relacionados con el culto, la peregrinación, la acogida, la atención al peregrino y la protección del patrimonio jacobeo.
Por eso una cofradía explica bastante más que una ceremonia religiosa. Explica qué ocurre cuando un grupo de personas decide que la hospitalidad, la memoria y la peregrinación son demasiado importantes para dejarlas a la improvisación.
El Camino necesita a quien camina. Pero desde hace siglos también necesita a alguien organizándose para recibirlo.
Y eso, peregrino inquieto, también es hacer Camino.
JORGE M. SABIO
